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Logística

Factoraje de facturas de flete: quién cobra y qué no se promete

El factoraje cambia de manos la factura. No cambia el hecho de que el flete se entregó ni la necesidad de probarlo. En transporte se usa para no esperar el plazo del embarcador, y a veces se cobra dos veces la misma cuenta: la suya y la del factor, o su coordinación sigue “dándole seguimiento” a un folio que ya no es suyo. El cliente, con razón, deja de contestar.

Esta nota es para saber quién pide el pago, qué documentos viajan con la cesión y qué no se puede prometer cuando la factura de flete ya se cedió. El cobro del viaje que sigue en su cartera está en cómo cobrar facturas vencidas de transporte.

Antes de llamar, sepa de quién es la factura

Pregunte, folio por folio, si se cedió. El Excel de cobranza suele seguir mostrando el saldo porque nadie lo marcó. Si se cedió, el acreedor de esa factura es quien la compró, en los términos del contrato de factoraje. Seguir gestionándola como propia es una doble cobranza. Si no se cedió, no le diga al cliente que “ya está con el factor” para presionar: es falso, y en este medio se entera.

Guarde el aviso de cesión junto al folio. Dentro de unos meses nadie en tráfico va a recordar qué viaje se descontó y cuál no, y el cliente va a recibir dos llamadas. Cuando hay cesión, el contacto del cliente tiene que saber a quién pagarle para no depositar en la cuenta equivocada. Un pago bien intencionado, caído en su banco cuando ya no correspondía, se vuelve una aclaración de semanas. Avise el cambio de cuenta con el folio, no con un correo genérico que tráfico archiva.

La prueba del viaje no se queda en tráfico

El factor, o quien cobre la factura cedida, va a pedir lo mismo que pediría el embarcador: CFDI, carta porte cuando aplica, prueba de entrega, contra-recibo o número de portal. Si eso se quedó en el teléfono del operador, la cesión no adelantó la caja. La adelantó en el papel y la trabó en la evidencia. El expediente del flete se arma al cerrar el viaje, se ceda o no.

Una estadía o un rechazo que no estaban documentados no deberían ir dentro del monto cedido “para ver si pasa”. Cuando el cliente los objeta, la discusión regresa a usted, el factor le reclama el folio, y el flete limpio de otros viajes se contamina. Ceda lo que está recibido. Lo observado se queda hasta que haya nota de crédito o acuerdo.

Qué puede decir su gente, y qué no

Su coordinador ya no negocia el plazo de una factura cedida ni ofrece un descuento sobre ella para “cerrar y que nos sigan cargando”. Ese descuento puede estar prohibido por el contrato con el factor, y además mueve un dinero que ya no es de la flota. Si el cliente quiere un arreglo, se entera quién está facultado. Improvisarlo en el patio sale caro dos veces.

Tampoco se usa al factor como amenaza con los viajes que usted todavía cobra. “Te voy a meter a factoraje” no es una política. Si la empresa decide ceder ciertos clientes o ciertos plazos, se dice con claridad y por el canal comercial, antes del siguiente viaje. La sorpresa después de entregar solo agrega una disputa a un flete que estaba limpio.

Los viajes que no se cedieron siguen siendo su cobranza

Concilie con el factor qué folios ya le pagó el cliente directo. A veces el embarcador deposita en su cuenta por costumbre y el factor lo reclama después. Ese cruce se aclara en casa, con el comprobante, antes de que alguien vuelva a marcar. El factoraje de una parte de la cartera no cobra la otra. Es fácil creer que “ya se resolvió el cliente” porque un paquete salió del balance. Los viajes posteriores, o los que no entraron en la línea, siguen venciendo. Esos se gestionan con la misma disciplina de siempre: lo limpio aparte, lo observado aparte, y tráfico sin ser el único que pide el dinero.

Si el cliente paga “cuando me paguen” y además usted ya descontó la factura, usted tiene dos relojes. El del factor, que va a exigir el documento, y el del cliente, que sigue usando su unidad. No los mezcle en una sola llamada confusa. Quien habla del folio cedido no promete más carga. Quien habla de la carga no recoge un folio que ya no está en su banco.

Cuándo el resto de la cartera pide otra mano

Hay flotas que factorizan lo reciente y dejan envejecer lo que el factor no tomó: rechazos, estadías, clientes chicos, viajes sin acuse. Esa bolsa es la que nadie prioriza, y es la que más se enfría. Si ya tiene prueba de entrega y nadie interno la va a cobrar, se puede evaluar aparte, sin volver a ceder a ciegas lo que está incompleto.

La señal para sacarla de tráfico está en cuándo pasar la cartera de logística. El factoraje no sustituye esa decisión. Solo cambia el dueño de algunos folios. Los otros siguen en su antigüedad, y conviene no descubrirlo cuando el cliente diga que a él ya le hablaron dos veces de la misma factura.

Antes de la próxima cesión, marque en el sistema qué folios salen, avise al cliente a qué cuenta paga, y deje el expediente del viaje donde quien cobre pueda abrirlo. El flete se cobra una vez. Cobrarlo dos es la forma más rápida de perder la siguiente carga.

¿El mismo flete se está cobrando dos veces?

Si los viajes que no entraron a factoraje ya tienen prueba de entrega, los revisamos sin costo ni compromiso. Le respondemos en un día hábil.

Evaluar cartera de fletes