Inicio · Blog · Logística

Logística

Cómo cobrar facturas vencidas a clientes de transporte

El flete ya se entregó. La unidad está en otro viaje, el diésel y las casetas se pagaron, y la factura sigue abierta porque el cliente programa pagos a 60 o a 90, porque el portal no refleja la entrega, o porque alguien discutió una estadía que no viene en el CFDI. En transporte, la cartera vencida no es un tema de fin de mes. Es caja de la semana.

Cobrarle a un cliente de carga no se parece a cobrarle a un consumidor. Del otro lado hay un embarcador, un operador logístico o una planta con su propio cuentas por pagar, y casi siempre van a volver a pedirle unidad. Esta nota es para ordenar ese cobro sin tratar al cliente como si ya no fuera a cargar.

Separe lo que ya se puede cobrar

Antes de marcar, parta las facturas del cliente en tres. Las que tienen prueba de entrega y están recibidas. Las que el cliente ya observó: rechazo parcial, diferencia de peso, estadía, maniobra, pensión. Y las que usted mismo no puede sostener porque falta la carta porte, el acuse o el contra-recibo. Solo el primer grupo entra a la gestión de esta semana. El segundo se resuelve con operaciones. El tercero se completa en casa.

Cobrar las tres juntas es la forma más común de no cobrar ninguna. El analista del cliente se detiene en la factura observada y deja el resto “en el mismo folio”. Si usted separa, puede pedir fecha por lo limpio y mandar a un lado lo que sí hay que corregir. El cliente serio lo agradece. El que usaba la observación de una factura para frenar diez, deja de tener esa salida.

Revise también quién es el deudor. A veces factura al embarcador, a veces al broker, a veces a la planta que recibió. El portal de proveedores puede estar a nombre de una razón social y el correo de seguimiento en otra. Si la gestión le habla a quien no tiene la factura en su sistema, va a obtener un “no me aparece” eterno. El expediente del flete tiene que decir quién debe y dónde está recibida la factura.

Portales, contra-recibos y el reloj de verdad

Muchos clientes industriales y de retail no pagan contra el CFDI. Pagan contra la entrada en su portal, con un calendario que no es el de su contrato de 30 días. Si su antigüedad corre desde el timbrado, usted está “vencido” en el ERP y vigente en la realidad del cliente, o al revés. Pónganse de acuerdo sobre el evento que dispara el plazo y cárguelo así en la cuenta.

El contra-recibo o el número de recepción es, en la práctica, tan importante como la factura. Sin él, cuentas por pagar no puede programar. Pedirlo una semana después del viaje es fácil. Pedirlo al día 70, cuando ya nadie en el almacén se acuerda del embarque, es otra conversación. Por eso el cobro de fletes se gana en los primeros días, con un recordatorio que incluye folio, ruta y recepción, no con un estado de cuenta genérico.

Cuando el portal rechaza por un dato de carta porte, el atraso es operativo. Seguir llamando para “ver lo del pago” sin corregir el dato solo llena la bitácora. Operaciones corrige, se reenvía y entonces vuelve a correr el plazo. Anótelo. Si no, dentro de un mes va a parecer que el cliente no quiso pagar.

Estadías, rechazos y lo que no debe frenar el resto

La estadía y la maniobra se pelean porque muchas veces no quedaron autorizadas por escrito en el momento. Si va a cobrarlas, necesita el registro: hora de llegada, hora de salida, quién recibió. Si no lo tiene, decida pronto si se factura, se negocia o se cancela. Dejarla mezclada con el flete base durante meses le da al cliente un descuento informal sobre todo el saldo.

El rechazo parcial se documenta con la cantidad que sí se recibió. Se emite la nota de crédito que corresponda y se cobra la diferencia aceptada. Esperar a “cerrar todo el viaje” para depositar lo que nadie discute es una política del cliente que usted no tiene por qué aceptar en silencio. Se puede decir con claridad: esto se paga, esto se revisa.

El factoraje cambia el interlocutor, no la necesidad de evidencia. Si la factura se cedió, sepa quién está cobrando y evite una doble gestión. Si no se cedió, no prometa descuentos que el contrato de factoraje no permite. Es un punto que conviene dejar escrito antes de que un tercero, o su propio ejecutivo, ofrezca un arreglo que no se puede cumplir.

Cuando el flete cruza la frontera

El comercio con México agrega una capa, no un oficio distinto. El deudor puede ser una filial mexicana, un importador o un cliente en el extranjero que paga una factura mexicana. Antes de cobrar, fije tres datos. Quién está obligado a pagar según el contrato, no según quien “siempre había depositado”. En qué moneda está el saldo y qué tipo de cambio se usó, para no discutir el monto además del atraso. Y qué documento prueba la entrega del otro lado: POD, acuse del consignatario, o la entrada en el sistema de quien recibió.

El complemento de comercio exterior y la carta porte, cuando aplican, tienen que estar en orden antes de la gestión. Un rechazo fiscal no se resuelve con una llamada de cobranza. Si el cliente extranjero no tiene un cuentas por pagar que hable español, acuerde el idioma de la gestión y mande el resumen por escrito: facturas, montos y fecha pedida. La llamada sin ese respaldo se pierde entre husos horarios.

Cuidado con las cadenas largas. El cliente le dice que no le han pagado la importación, y su flete queda al final. Eso puede ser cierto y, aun así, no es su plazo. El trabajo es distinguir la excusa de la disputa real. Si la carga se entregó y la factura está recibida, el flujo de su cliente no reescribe el vencimiento. Se puede convenir un parcial. No se puede aceptar, como regla, que usted cobre cuando a él le paguen.

Quién llama, y qué no se dice

En muchas flotas, el mismo coordinador que consigue el viaje es quien cobra. Funciona mientras el atraso es corto. Cuando el cliente es grande y el vencido ya es incómodo, ese coordinador deja de insistir para no perder la carga de la siguiente semana. Ahí la cuenta necesita a alguien que pueda hablar de dinero sin negociar al mismo tiempo el precio del flete.

No se comenta el adeudo con el operador ni se detiene una unidad en planta como presión improvisada. Si crédito decidió no asignar más viajes hasta un pago, se dice por el canal comercial, con la factura en la mano, no como amenaza de patio. El cliente de transporte se mueve en un medio chico. Una escena de más se entera en la siguiente mesa de tráfico.

Si esas cuentas ya no avanzan y el expediente de entrega está completo, se pueden evaluar aparte de la operación diaria. La señal de que ya toca una gestión externa, propia de este sector, está en cuándo pasar la cartera de logística. Mientras tanto, cobre lo limpio, documente lo discutido y no deje que una estadía le detenga el resto del viaje.

¿El flete ya se entregó y la factura sigue abierta?

Si las facturas de transporte ya no avanzan, las revisamos sin costo ni compromiso. Le respondemos en un día hábil.

Evaluar cartera de fletes